El Amor No Desaparece,

solo se transforma.

Aunque no lo veas, siempre está ahí...esperando por ti.

En la presencia de un amigo.

En una sonrisa

En un abrazo.

En un te quiero.

En una flor.

En tus padres.

En tus hermanos.

En el ayer, en el hoy y en el mañana.

O dentro de ti.

No importa cuan sola o solo te sientas por un amor que crees se ha ido para no volver.

El amor ahí sigue, solo se fue la materia, la esencia sigue…

Y jamás desaparecerá, ni aún cuando morimos se acaba: persiste más allá de la eternidad.

El amor es inmortal… ¿por qué llorar entonces por creer que se ha ido? Tontos que hemos sido… si aquí sigue… a nuestro lado.

Para olvidar, tienes que perdonar, tanto a la persona que se fue, como a ti misma/o

Recordar lo que pudo o no pudo ser, es perder el tiempo y este es muy valioso, no lo desaproveches.

No re huyas: enamórate otra vez, déjate llevar por el amor una y otra vez hasta que encuentres la persona que será tu compañera por el resto de tu vida.

Pero mucho cuidado, recuerda: el amor se transforma, no dejes que se vaya por el lado negativo: el odio, el rencor, la envidia, los celos... estos te harán la vida muy difícil. ¡Evítalos! Son los principales causantes de la tristeza, la soledad, la depresión, la duda, el miedo y la infelicidad.

Si en este momento no encuentras tu pareja ideal, empieza por amarte a ti misma/o, es el principio de toda relación.

Enfoca todo el amor y tus energías hacia tus seres queridos: Tu familia y hermanos y, lo más importante, hacia lo que haces.

Tu tienes el libre albedrío de escoger lo que quieres ser o hacer: Sé feliz y has feliz a los que te rodean... verás que eso es más grande que tener “un solo amor”: eso es egoísmo. El amor en sí es único, pero hay para todos. Déjalo fluir y ser libre, que al fin y al cabo tú también lo serás.

¿Y sabes que es lo más interesante? El amor es una de las tantas representaciones de Dios. Por eso es inmortal, por eso siempre está a nuestro lado, por eso nos puede hacer tanto infelices como los más felices del universo, porque Él lo es todo.

Ámate por sobre todas las cosas.

Ama a tus padres y hermanos como el último de tus días.

Aléjate de los pesimistas, de los egoístas, de los envidiosos, de los miedosos y de los mediocres.

Dile a tus mejores amigos cuánto significan para ti, cobíjate con ellos, los positivos, los entusiastas, los que te dan la mano para subir, no para inclinarte hacia ellos.

Sonríe siempre, sé lo quieres ser, no te fijes en “el que dirán”, pero tampoco hagas cosas que molesten a terceros, recuerda que tu libertad termina donde comienza la de los demás.

Recuerda… el amor no desaparece… solo se transforma. Hazlo llegar a ti… no esperes que entre a tu corazón por sí solo.

Sé feliz amando… y las puertas del Cielo te serán abiertas.