No te puedo encontrar

Acabo de regresar de mi diaria marcha hacia el encuentro que no se produce. El día de hoy, el sol se presentó con mayor intensidad que en todos los días juntos desde que no estás. Mi rostro arde pero sigo alentándome con la calma con que imagino mis días por venir cuando te halle. Sé que estás en un sitio todavía para mi desconocido, ignorado. Pero estás... y trato e insisto en hallarte.

He recorrido ya cientos de plazas, de galerías, de avenidas y de iglesias.

He preguntado a cada persona ligada a vos sobre tu posible destino.

He buscado tu nombre en los periódicos, los carteles, en las guías y los cines.

He sentido el temblor que da mirar la silla que ocupabas aquella noche del café... de las rosas y las charlas.

Me he paseado por el centro de la ciudad hasta ver el nuevo amanecer sin lograr dar contigo. Eso me ha significado largas horas en la seccional policial pues el agente no entendió que no soy un vagabundo. No entendió que solo soy un hombre que te busca, tu enamorado que busca al amor tuyo.

Te he buscado cerca de cada teléfono de cada vereda de la ciudad.

He mirado en las puertas de las escuelas pues quizás tengas hijos estudiando.

En los mercados, en los trenes, en los hospitales y en cada semáforo te he buscado... pero no te encontré.

Creí sentir estallar mi corazón al escuchar el timbre de mi teléfono, pero no eras tú.

Hay veces que el cansancio de mis piernas es tan grande, que no puedo entregarme al sueño. Pero así y todo, no me entrego ni renuncio a insistir en buscarte hasta encontrarte. Sé que en un lugar estás, un lugar que ha de ser único pues única es tu forma de sentir.

Es tarde ya; los ojos se me cierran... Entonces me doy cuenta que ya es hora de empezar a recorrer todas las esquinas que no he pisado, cada semáforo no cruzado y cada bar de esos, ocupados por solitarios hombres trasnochados.

En la noche cada paso se me hace hostil, lento, pesado. Y es allí cuando recuerdo el color y el brillo de tus ojos. Y de ese modo ellos me invitan y me guían como luz hacia donde están también tus cabellos y tu boca. Me digo: “¿Estarás cerca?”. Y no espero respuestas, solo avanzo hacia donde siento los latidos de tu corazón que ansía ser hallado. Y avanzo... Y te busco... Y te pienso...

Amor de mi vida... ¿Y si no logro hallarte? ¿Cómo le explico a mi corazón que mi fracaso no es un atentado a su forma de sentir? ¿Cómo le explico que tontamente, no te dije, antes de tu partida, que tu forma y mi forma de entender y dar vida al amor son similares? ¿Podrás disculpar mi cobardía alguna vez? Pero no espero respuestas pues amanece y me doy cuenta que hay muchos lugares por la ciudad en los que no he buscado.

Y camino por cada estación de subterráneos, por cada estadio de fútbol, por cada monumento histórico, por el hall de la estación aérea... ya mis fuerzas no responden...

Y camino y te busco por cada sinagoga, por los estudios de TV, pido por vos en las radios, en las puertas de las universidades, pregunto a cada manifestante de esa marcha si conocen tu destino. ¿Adónde estás?

Me siento morir a cada paso.

Pero sigo y me digo que no me importa mucho morir en el intento de hallarte. Y me digo que esa circunstancia no alegrará tu vida, pero sabrás que alguien es y puede ser capaz de morir por amor mientras la búsqueda no termine. Y no quiero que en mi lápida se escriba “murió por un amor aún sin conocerlo” Prefiero que se diga que por amor se puede ser capaz de hacer intentos inexplicables y hasta idiotas por aquello de que “el corazón tiene razones que la razón no comprende”

Amor de mi vida: No sé si tendré las fuerzas necesarias para avanzar más rápido hasta hallarte. No sé si esperarás por mí hasta ese día. No sé ni dónde ni cuándo lograré dar contigo.

Pero hay algo que sí sé:

Seguiré buscándote, preguntando y hasta implorando por algo que me haga llegar a ti.

Seguiré sintiendo tu compañía y aliento en cada calle que recorra.

Seguiré viendo tus ojos verdes-grises-según-el-tiempo-, tus cabellos castaños claroscuroscasi negros ytu rostro que mi amor le dio forma ante mis ojos.

No es que te abandono ó me olvido deti si no grito tu nombre.

Sucede que he decido entregarte toda mi energía y enamorarme deti íntegramente, amarte sin pensar tanto complicándome todo. Ahora discúlpame... cae la noche y deseo avanzar un trecho más hacia tu vida, hasta encontrarte...

Se cuenta que él la siguió buscando por años.

Se cuenta que ella dejó de esperar ser hallada.

Se cuenta que él murió una noche, de pena, porque...

Se cuenta que ella dejó de esperar ser hallada...

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