No es cuestión de llegar, entrar y salir. Hay que esperar y buscar la mejor forma de hacerlo. No da lo mismo cómo. Importa su ritmo, el tiempo que permanezca adentro. No hablamos de una visita cualquiera, se trata de la penetración vaginal y de las formas en que el pene entra o sale de allí en función del placer que se busca.


Los expertos orientales, que de esto dan cátedra, sostienen que la primera claridad en el tema es saber que los ritmos y las formas deben ser alternados. “El hombre debe alternar de forma variada y discontinua las diferentes formas de penetración, es decir, tanto las superficiales como las profundas”, dice el Kama-Sutra. ¿Para qué?, se preguntará, si el clítoris y el Punto G están donde están y para un hombre la tracción sobre su pene le provoca placer y llega al orgasmo sin tanto trámite. Bueno, eso no es falso, pero el acto sexual no es un acto mecánico, tiene su ciencia y para encontrarla, hay que jugar, innovar y siempre buscar nuevas maneras de llegar al placer. El Kama-Sutra habla por ejemplo de empezar con nueve penetraciones superficiales y una profunda para que la mujer empiece a sentir “cierto grado de placer”. En la medida que se hace, lentamente el hombre se adaptará a estas formas en función de su pareja y de su propio placer. Cambiará el ángulo de la penetración y el ritmo de las mismas según como lo vaya experimentando.