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Terra
La Coctelera

Categoría: sexo

EL PLACER EN CUERPO DE HOMBRE



El Placer en cuerpo de hombre
Ellos también quieren ronronear, dejarse querer, entrar en el reino de las caricias. De las suaves, estimulantes, fuertes, ricas y sutiles. Todas ellas para él.


Ellas, las caricias, perpetradas desde una lengua, dedos, manos u otro instrumento afín, son también delicia para los varones en cualquier rincón de su cuerpo, aunque hay que admitir que algunas zonas gozan de ventajas comparativas simplemente porque la naturaleza las dotó de más sensibilidad. De la geografía masculina no se escapa nada. Senos y pezones tienen gran sensibilidad y bien vale considerarlos en el juego amatorio, lo mismo que la nuca, cejas, orejas, axilas, manos, pies, muslos o la entrepierna. Las caricias en esta zona son estimulantes y ejecutadas lentamente son especiales para jugar, aún sabiendo que hay otras mucho más sensibles y erógenas como el pene. Juegue, diviértase usando los dedos, la boca, una pluma, un hielo o lo que se le ocurra y le resulte divertido a ambos. Deténgase en las zonas que sienta mayor recepción, que no siempre serán las mismas, cada faena tiene su afán. No vaya todo el tiempo directamente donde se sabe que el resultado es seguro. Pruebe. Un lugar erógenos por excelencia, pero poco explorado, quizá por aprehensiones culturales, es la zona de la próstata, situada entre el ano y el escroto. Se puede estimular antes o durante la erección, con frotación, pulsión o introduciendo un dedo en el ano. El dedo acariciará la próstata ejerciendo presión sobre ella o empujando el ano hacia dentro. Las caricias suaves y con sutileza directamente en el pene pueden llegar también al orgasmo. Abordarlo, es cosa de imaginación. Una vez puede rodear el cuerpo del pene con la mano y mover su piel arriba y abajo, rítmicamente, con la velocidad, duración y presión que sintonice con los deseos de cada persona. Es importante que sea él quien diga lo que prefiere. El frenillo, zona justo debajo del glande con el pene erecto, puede es extremadamente sensible. Una idea, en la medida que la pareja va llegando al orgasmo se puede aumentar la velocidad de los movimientos. Cuidado, si el destino final fue el orgasmo, tras la eyaculación el glande queda muy sensible. Las caricias suaves en los testículos, para la mayoría de los hombres tiene un efecto también relajante. El escroto (bolsa que contiene los testículos) es como si fueran los labios exteriores de la mujer, por eso aunque las caricias y los besos produzcan sensaciones muy agradables, no es probable que desemboquen en un orgasmo.

EL MEJOR BANQUETE SEXUAL



El mejor banquete sexual
¡Mmmm, qué rico! ¡Manjar de dioses! ¿Cómo se prepara? ¿Qué ingredientes usaste? Sin duda una cena bien preparada da que hablar y puede dar inicio a un coqueteo sin fin. Entre salsas, el vino a la temperatura adecuada y la carne a punto, todo pude suceder. Tanto la cocina como sus ingredientes son tan eróticos como el chef o los comensales. Entonces, ¿Por qué dejarlos sólo en la mesa? Trasladémoslos hasta la alcoba. Esa si que puede ser una faena seductora.


Ingredientes tan inofensivos y sanos como el yogurt, la jalea o las frutas de estación, pueden ser usados con tanta provocación que quiera morir por ellos. Ya no hablamos de ponerle sazón en la olla, sino sobre y con el cuerpo del invitado o invitada. No se conforme sólo con armar ambiente con la comida, intégrelos directamente a la acción. Tome un yogurt del sabor que quiera y juegue sin límite, ábralo lentamente y busque celosamente donde quiere comérselo. Analice el lugar y ejecute. Desnúdelo(a), y por ejemplo espárzalo en su cuerpo, comience en su abdomen, avance y lama hasta el cuello o viceversa. Sea creativo y elija el recipiente que mejor satisfaga su hambre o las propiedades del alimentos. Dele de comer en la boca, de a poco, en pequeñas cantidades. Que se muera por una cucharada de inocente yogurth. Cambien de recipiente y de ingredientes cuantas veces les plazca o el hambre crezca demasiado: es el momento de usar todo lo que la naturaleza generosa nos da. Es la hora de usar en una noble causa el modelo exportador de nuestro país y buscar las mejores frutas de la estación. Anda a la feria o al supermercado y mira las frutas y verduras con otros ojos. Busca color, sabores y formas en función con los gustos de ambos, pero ahora no para comerlos en la mesa , sino debajo de ella, en la alfombra o en la cama. Toma un racimo de uva y piensa en su dulzor, en la cara de tu pareja cuando ese gajo llegue a su boca después de rodar desde su pecho. Busca un plátano y sé más sutil que obvia asociación de su forma y el pene, y busca en su sabor y textura el encanto de saborearlo cuando ambas lenguas se disputen un pedazo. Puedes preparar una bandeja con las frutas y las salsas que quieras, quizá acompañada de dos copas de vino. Dense de comer como si llevaran semanas sin hacerlo, y si quieren, también olviden las copas y viertan el sagrado líquido en el cuerpo del otro. Usen las salsas solas o como complemento de las frutas. Pinta un vientre con crema, extiéndela lentamente y luego devórala o unta pezones con miel y succiónalos después. Haz lo que se te ocurra con la fruta y el vino, pero juega, provoca, disfruta con cada gajo de naranja, con la jugosidad de la frutilla o la carga emocional de una manzana prohibida. No dejes fuera los genitales en esta aventura frutal, cómelas despacio desde los lugares más íntimos y erógenos o rózalos en cada bocado. Quédate allí si quieres.

POSICIONES, CUAL ELIGES?

Sexo:
juegos, afrodisíacos, sensualidad en el ambiente para un encuentro sexual con disfrute para los dos. ¿Hasta dónde quiere llegar? Decida y luego adopte su postura.


Más allá de la diversidad y la dosis de novedad como antídoto para la rutina, el movimiento y las posturas sexuales son determinantes a la hora de las sensaciones y estimulación de una relación sexual. Para la mayoría de ellas no es necesario más que ganas de jugar y probar. Sin embargo, le advertimos, que para algunas se requiere un estado físico más que aceptable. Busque la posición que le acomode, todo importa, el ánimo del día, la audacia, las ganas. Cada postura tiene su cualidad, que van desde la profundidad, su ángulo, ritmo y tiempo de penetración en que estimula zonas como el clítoris, presiona más el pene o potencia un acercamiento más íntimo y afectuoso, aumentando las posibilidades de tocar, abrazar, acariciar o mirar al otro. Cada posición jugará también con la cadencia o ritmo del coito: movimientos largos y rápidos, cortos y rápidos, largos y lentos o cortos y lentos. Las variables son tantas como parejas, pero como en gustos no hay nada escrito, pruebe con las siguientes y tome posición: Mujer dominante (clásica). Esta postura es clásica, la mujer en posición dominante, es decir, encima del hombre, de manera que ella puede frotar su clítoris en el vientre de su compañero con más facilidad y según su gusto, al menos más que en otra más clásica como la del “misionero”. Se produce una buena estimulación si presiona con fuerza su pelvis contra la de ella, ayudándose con las manos. Esta ubicación favorece a las mujeres que toman más tiempo en llegar al orgasmo o necesitan una estimulación muy directa del clítoris y los labios vaginales. En esta posición ella modera la cadencia y el ritmo, mientras que el hombre queda con sus brazos y manos disponibles para acariciar, por ejemplo los glúteos, meter sus dedos en el ano o atraerla hacia su cuerpo fuertemente desde las nalgas.

Profundidad Esta es una posición de penetración total, por eso su nombre. Ella, de espalda en la cama, con las piernas elevadas y abiertas es penetrada. El hombre calza sus hombros con las piernas de ella. Sus manos servirán de apoyo a la altura de los hombros de ella que tendrá sus piernas sobre los hombros de él. En apariencia complicada, pero permite una penetración absoluta y un contacto genital único: los testículos se posan suavemente entre los glúteos y el clítoris se encuentra presionado por la abertura de las piernas. La dificultad para besarse y la distancia de los rostros pueden ser punto de excitación para ambos. Cara a cara Postura clásica y universal, pero no por eso aburrida, el cara a cara permite una infinidad de variantes para hacerla más atractiva y excitante. La movilidad de las manos, la cercanía de los rostros y la comodidad de los cuerpos son algunas de las ventajas que la hacen famosa y tiene siempre disponibles nuevos tipos de contacto durante el coito: ella toca los glúteos y el ano de su compañero, él frota el clítoris o bien ella misma lo puede hacer, las piernas de ambos pueden estar más cerradas de manera de imponer una “cierta resistencia” a la penetración que puede resultar atractiva. Como es la postura clásica o inicial, quizá con la que todos y todas se han iniciado sexualmente, es que se la identifica con mayor grado de romance o amor, pero ojo, que vale la pena experimentarla en todas las etapas de la vida sexual y sacarle ventajas a sus posibilidades.

El arco El arco es una posición que tiene una pequeña variante del "Cara a cara", pero que modifica de forma importante las sensaciones. La mujer permanece acostada boca arriba con las piernas abiertas y flexionadas, apoyando sus brazos detrás de los hombros. Cuando su compañero está listo para penetrarla, eleva sus caderas y se posa sobre las piernas flexionadas del compañero. El placer que ella recibe se centra en la penetración profunda y en la particularidad de sentir toda la zona vaginal y abdominal envuelta de la piel del hombre. El cansancio que se experimenta al mantener la posición se ve recompensado con la potencia del orgasmo que puede provocar.

Deleite. Suena inmejorable. Se trata del hombre regulando el ritmo de la penetración de rodillas junto a una cama o banca donde está ella encima. El pene está a la misma altura de la vagina que es penetrada. Ella se inclina un poco hacia atrás en una sutil relajación. Al mismo tiempo, el cuerpo de él es envuelto por las piernas de ella. Él marca el ritmo de la penetración.

TANTRA Y EL RITO SEXUAL


Cada parte de una relación sexual es considerada como un rito por el Tantra. Una fiesta de la sensibilidad que consigue llevar al hombre y a la mujer al punto original, la esencia del ser humano. Sublima el erotismo y aspira a hacerlo perpetuo. No sólo suena bien, sino que se siente increíble.

Olvídese de conseguir el placer físico y encontrará el camino a la satisfacción sexual sin límite. El Tantra habla de estregarse completamente, despertar y liberar su energía interna. Se trata de ver, tocar, despertar los sentidos y disfrutar el deseo al máximo. El orgasmo no es el objetivo, pero se consiguen por montón. La excitación no es una meta, pero alcanza dimensiones desconocidas. No busca el placer, pero lo sentirá a borbotones. Más que la consecución del orgasmo, de lo que habla el Tantra es de la exaltación del deseo sexual. Extenderlo a todo el cuerpo y su relación con el universo. Sostenedor de muchas técnicas destinadas a despertar distintas sensibilidades del cuerpo, abrir canales de energía, directamente conectados con el placer sexual. El orgasmo no es cosa de un segundo, ni del climax o el segundo de la pérdida de conciencia. Todo lo contrario, la relación sexual completa es el momento de la conciencia plena. El acoplamiento sexual es donde se comunican las fuerzas desconocidas, las internas y las del universo. El arte de potenciarlo, expandirlo. Durante el orgasmo se produce un intercambio de energía vital. Para lograr, en parte, algunas de sus consecuencias, más vale entender algunos de sus postulados. No se trata de un manual de técnicas sexuales, se trata de una mirada al sexo como rito de comunión con la esencia del hombre. La búsqueda del llamado Nirvana, Samadhi o simplemente el encuentro con dios. El Tantra es una explicación de la vida y del mundo, su filosofía va mucho más allá de la práctica sexual, busca despertar los canales energéticos o chacras de las personas a través de una relación elemental, la sexual, vinculada a la vida, a la creación, a la fertilidad. Una relación sexual es la unión de los opuestos que genera una “carga polar” donde se conecta con la “totalidad” que originó “todo” o lo también llamado “energía primordial” o “unidad cósmica”. Suena maravilloso, pero como diríamos en jerga coloquial, no se trata de llegar y abrazarse, requiere de trabajo, dedicación y práctica para lograr la comunión de la que habla el Tantra. La buena noticia, es que esforzarse en practicarlo es una labor a la que bien podríamos dedicar de buena gana gran parte de la vida.

SEXO EN LA DUCHA: UN HABITO DE HIGIENE MENTAL

Descubra el poder de una buena ducha, incorpore a su pareja y dote a la rutina diaria de una dosis saludable de erotismo. Jabone a su hombre, asegúrese personalmente de que quede “limpiecito” por todas partes, deténgase al final de la espalda. ¿Y usted, hombre? Use también el jabón, haga espumita y repártala en el cuerpo de su mujer, no escatime esfuerzos por cubrir toda el área, verá que rinde.


El baño diario es una costumbre más arraigada en esta zona del planeta que en el viejo mundo. Es un buen hábito y lo podemos aprovechar agregándole excitación. Así, además de limpio usted llegará a la oficina feliz.

Una relación sexual en la ducha puede ser ese pequeño detalle que haga más sabrosa su jornada. Es irrumpir en la rutina con dosis adecuadas de pasión, amor y conocimiento.

La ventaja de hacer el amor en la ducha radica en su amplia gama de posibilidades. Eso si, antes de irse a la oficina requerirá rapidez y algo de destreza, pero no se preocupe si al principio le resulta algo incómodo, seguro que con la práctica, se acomoda al espacio y hace de la cascada de agua sus mejor aliada.

Incluso, compartir la ducha sin tener una relación sexual es una valiosa oportunidad para el conocimiento mutuo, el diálogo corporal, pues estimula la intimidad.

También existe la posibilidad de que la ducha o el baño sean parte de un juego erótico con más tiempo y preparación, para eso habrá que elegir el momento, crear el ambiente. Para empezar, por ejemplo, use luces tenues, temperatura agradable, música, velas, olores.

Un dato: las mejores esencias para el baño con características afrodisíacas son el jazmín, la flor de naranjo, la rosa, el sándalo, cardamomo, Ylang-Ylang. Las esencias tónicas y estimulantes son el romero, hisopo, enebro y albahaca.

Si tiene problemas sexuales como impotencia, frigidez, eyaculación precoz, seguro que el baño en pareja puede ayudarle, porque estimulará su sexualidad y dará lugar a innumerables tipos de caricias que no ha descubierto todavía....¡Descubrirá que todo es posible dentro de una bañera!

Esto no quiere decir que el baño solucione nada, sólo que el agua y la intimidad de este cuarto tan especial de la casa, crea un ambiente lúdico que incrementa la sexualidad, abre un nuevo universo para relacionarse, conocerse y explorar el cuerpo del otro. Su mente conocerá nuevas sensaciones y así no sólo se concentrará en la penetración y consecución del orgasmo vaginal

PENETRAR: LA GRACIA DE ENTRAR

No es cuestión de llegar, entrar y salir. Hay que esperar y buscar la mejor forma de hacerlo. No da lo mismo cómo. Importa su ritmo, el tiempo que permanezca adentro. No hablamos de una visita cualquiera, se trata de la penetración vaginal y de las formas en que el pene entra o sale de allí en función del placer que se busca.


Los expertos orientales, que de esto dan cátedra, sostienen que la primera claridad en el tema es saber que los ritmos y las formas deben ser alternados. “El hombre debe alternar de forma variada y discontinua las diferentes formas de penetración, es decir, tanto las superficiales como las profundas”, dice el Kama-Sutra. ¿Para qué?, se preguntará, si el clítoris y el Punto G están donde están y para un hombre la tracción sobre su pene le provoca placer y llega al orgasmo sin tanto trámite. Bueno, eso no es falso, pero el acto sexual no es un acto mecánico, tiene su ciencia y para encontrarla, hay que jugar, innovar y siempre buscar nuevas maneras de llegar al placer. El Kama-Sutra habla por ejemplo de empezar con nueve penetraciones superficiales y una profunda para que la mujer empiece a sentir “cierto grado de placer”. En la medida que se hace, lentamente el hombre se adaptará a estas formas en función de su pareja y de su propio placer. Cambiará el ángulo de la penetración y el ritmo de las mismas según como lo vaya experimentando.

El placer basico de los juguetes sexuales...

El placer sexual básico de los juguetes sexuales

Estimulación del clítoris

Hay muchas mujeres a las que les resulta difícil llegar al orgasmo sin estimulación del clítoris. Es como pedirle a un hombre que alcance el orgasmo sin tener ninguna estimulación en la cabeza de su pene. Aunque es posible, requiere de mucho más esfuerzo. Como muchas de las posiciones del coito vaginal no proporcionan suficiente estimulación al clítoris, los juguetes sexuales pueden proporcionar una estimulación adicional.

Cualquiera que haya utilizado un vibrador te podrá decir que muchas veces les produce algunos de los orgasmos más intensos. La mayoría de los vibradores nuevos y los juguetes con motor, si no todos, tienen distintas intensidades para adaptarse a las preferencias y a la sensibilidad de cada uno. La mayoría de las veces un vibrador hará que una mujer alcance el orgasmo en unos pocos minutos y es una manera excelente de comenzar el juego previo.

Estimulación del punto G

El orgasmo vaginal es muy distinto al del clítoris. Los dildos vienen de muchas formas, de vidrio, Cyberskin, con vibrador, de doble penetración; por lo que existe una gran variedad para elegir.

Imaginate tener un juguete que pueda hacerte alcanzar los tres orgasmos en una noche, o incluso mejor, los tres al mismo tiempo en forma repetitiva.

Estimulación anal

La estimulación anal es excelente para aquellos a los que les gusta un poco de vibración alrededor del ano o la penetración completa de un dildo.

Estimulación del pene y los testículos

La estimulación sexual del pene y los testículos puede ser un muy condimento extra durante el sexo oral e incluso por sí solo. También usar anillos, cyber vaginas, e incluso erectores puede incrementar el placer sexual de un hombre con o sin su pareja.

algunos beneficios de los juguetes sexuales

Algunos beneficios de los juguetes sexuales

Los juguetes sexuales mejoran el rendimiento sexual. Por ejemplo, cuando un hombre usa un vibrador sobre el clítoris de una mujer al realizarle sexo oral puede llevarla a tener orgasmos increíbles, y los mismo sucede cuando se usa un vibrador en el ano o en los testículos de un hombre. La variedad de roles que pueden tener los juguetes sexuales al mejorar el juego sexual es ilimitado. Incluso el solo hecho de utilizar un anillo para el pene durante el coito puede lograr una diferencia enorme. La única manera de saberlo…es probar.

Los juguetes sexuales permiten realizar actos sexuales que podrían resultar difíciles de mantener por largos períodos de tiempo. Existe, por supuesto, la cuestión obvia de que muchos hombres llegan más rápido al orgasmo que su pareja femenina y entonces no son capaces de continuar utilizando su pene erecto para brindarle placer. Los juguetes sexuales permiten estimularla al principio hasta el punto del orgasmo para que ella ya esté saciada antes de que él alcance el orgasmo, o luego de que él lo haga. De esta manera, ella siempre se sentirá igualmente satisfecha.

También está el tema del cansancio y el acalambramiento…¿alguna vez estuviste haciéndole algo a tu pareja o a vos mismo, pero te das cuenta de que tus dedos, manos, cuello, espalda, piernas o boca se están cansando y quizáS también acalambrando? Los juguetes sexuales te permiten continuar brindándole placer a tu pareja y te evitan trabajo y esfuerzo.

Los juguetes sexuales son geniales para esos momentos en los que uno de los dos “quiere” y el otro no o no puede. Le permite al que tiene ganas de tener placer sexual la opción de tenerlo mientras agrega la ayuda de un juguete sexual a la mezcla/relación.

También permiten que las parejas tengan un increíble sexo por teléfono cuando tienen una relación a distancia o deben estar separados uno del otro durante un tiempo.